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sábado, 25 de diciembre de 2010

Mensaje de Navidad del Papa Alejandro IX

Carísimos hermanos:
El Verbo se ha hecho carne, así reza nuestra fe. El dogma de nuestra fe, la encarnación, pilar fundamental de la Santa Fe Católica. El Verbo se hizo carne, y todos elevamos la voz para repetir “Amen”, pues sí creemos, creemos como creyó la Virgen María ene l momento de la anunciación, creemos como creyó San José al serle revelado, creemos como creyeron los Magos del Oriente que recorrieron kilómetros para ver al Mesías, el Rey de los Judíos.
Hoy, esta Navidad nos invita a un renacimiento espiritual, un re-nacimiento del espíritu, para que el Logos se haga carne en Nosotros, en cada uno de ustedes. Cristo, Verdadero Dios y Verdadero Hombre se ha hecho carne para librarnos del Pecado, de la muerte eterna. ¿Pero como hemos pagado eso? ¿Acaso entregamos cada uno de nuestros suspiros a la Obra de Dios? ¡No! Muchos de los que se dicen católicos reniegan en público de nuestra fe, interrogados sobre su creencia se niegan a reconocer en público que dieron su nombre a esta, la Iglesia Católica Romana en el Exilio. ¿Pero son ellos miembros verdaderos de la Iglesia? No. Es triste, duele decirlo, pero es la verdad. Quienes no son perfectos ante la Fe no son miembros de la Iglesia. Los fieles y solo los fieles son los miembros de la Iglesia, que es la Iglesia de los Santos, la Iglesia de los predestinados… todos los demás serán rechazados el día postrero, porque es fácil engañar a los hombres, más nadie puede engañar a Dios.
La Encarnación fue un hecho singular y único, no se compara con nada. Su magnificencia es la prueba del amor de Dios por las criaturas miserables que Nosotros somos, indignos de su misericordia. Pero Dios es más grande que Nosotros, es más grande que Todos Nosotros, más que la Secta del Vaticano II, que el Conciliabulo, que los paganos, que los herejes, que los cismáticos… es más grande aún que Nuestros enemigos internos que Hoy están planeando atacar a la Iglesia de Dios. Pero el Verbo que se hizo Carne ha prometido su asistencia continua a la Iglesia ¿Quién puede destruirla? Como al Verbo ¿Quién podría destruirlo? Nadie. Y la Iglesia es su Esposa.
Estamos en un momento muy particular de la Historia. La crisis mundial no ha menguado y nos afectó: sabemos de nuestros fieles en Europa, nuestros querídos hermanos que pasan necesidades en España, en Francia y en Italia. Sabemos que nuestros hermanos en Alemania y Austria están en claro proceso de reorganización… ¡A Dios gracias tenemos buenos hombres que conocen las finanzas! Sabemos, además que nuestra misión en Rusia está creciendo de a poco, con muchas dificultades, de la misma manera que lo hace nuestra capilla en Holanda o en Inglaterra. Claro ejemplo de permanencia en la Fe es nuestra misión en Portugal el cual nos recuerda el Mensaje de Fátima de que en Portugal no se perdería el dogma de la fe. Allí, en Lusitania, hace ya cuatro años que nuestra Iglesia crece y se mantiene.
En América también continua nuestro afianzamiento. En Canadá y los Estados Unidos la Iglesia es pequeña, pero los fieles son fuertes. No estamos sordos ante el clamor de nuestros hermanos mexicanos que sufren persecución… en Centro América esta situación se ha prolongado más allá de lo que habíamos esperado. A Dios gracias el fin de la tiranía de Zelaya en Honduras permitió que Nuestra Iglesia y nuestros fieles pudieran estabilizarse. En Venezuela la paz no llegará hasta que el Tirano Chavez desaparezca, como en Colombia hasta que la guerrilla sea exterminada. ¡Oremos al Señor por la Paz en América del Sur! Porque en esta tierra bendita, los enemigos de Dios están en el gobierno. El Comunismo Ateo, el Marxismo Larvado es hoy una amenaza fuerte y seria que amenaza a la Iglesia. Nosotros somos la resistencia Católica. Hoy, en esta navidad, carísimos hermanos tenemos que recordar la obligación de proclamar nuestra Fe: “¡El Verbo se hizo Carne, Aleluya, aleluya!” . Dirijo estas palabras a ustedes, carísimos Obispos que han llegado de tan lejos a oir Nuestro mensaje: NO SE PUEDE NEGOCIAR LA SANTA FE, LA FAMILIA O LA PROPIEDAD.
Tenemos esperanzas… EN Brasil, en Uruguay, en Chile y en Perú la Iglesia florece tanto con en Argentina. Hay comunidades de rito oriental que se han incorporado nuestra Comunión, y por eso mismo hemos decidido que la Congregación erigida a tal efecto comenzara a funcionar a pleno.
Hay esperanzas… están en los monasterios, están en los seminarios y en las parroquias y capillas donde se celebra la Santa Misa, donde Hoy Carísimos hermanos se celebra la Santa Misa y donde se cantará el Te Deum en acción de gracias por la Encarnación.
En Nombre del Padre, del Hijo y Del Espíritu Santo…
Amén.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Ecclesiis Orientalibus

CARTA ENCÍCLICA DE SU SANTIDAD
ALEJANDRO IX


ECLESIIS ORIENTALIBVS










Las Iglesias Orientales siempre han sido respetadas por la Santa Sede. Jamás faltó en la Iglesia el animo de la unión entre los cristianos de diferentes ritos válidos que, congregados en torno a Cristo Jesús, reafirmaron la Comunión con la Sede de Pedro. Fue por ello que, con nuestro ascenso a la Primera Sede, hemos luchado para la reconstrucción de esa unidad que terminó por quebrarse con la Apostasía del Conciliabulo convocado por el Antipapa Roncalli. Dicha unidad ha sido convocada por Nos y uno de los principales agentes de la misma fue la Secretaria de Estado en el Exilio. Empero, la Iglesia cuenta, desde la restauración del Papado con una congregación particular para estas tareas, que es la Sagrada Congregación de las Iglesias Orientales que Nos, reformamos, poniendo a su cargo a Su Eminencia Aristóteles Cardenal Papaloupos, quien desempeñara esas mismas funciones durante la vida de Nuestro amado predecesor León XIV.
Cuando Nos, Alejandro IX comisionamos a S.E Cardenal Papaloupos como misionero en el Oriente, la Sagrada Congregación quedó bajo la administración de nuestro muy amado Cardenal Emilio Javier de la Compasión, Secretario de Estado. Empero, dado a que de un tiempo a esta parte, el numero de comunidades de rito oriental solicitaron la plena comunión con esta Sede, Nos, Alejandro IX, hemos rehabilitado al Cardenal Papaloupos en su cargo y le hemos ordenado que cese todas sus actividades en el Oriente, que incluían frecuentes viajes misioneros, así como una comunicación constante y fluida con iglesias y comunidades de fieles dispersas por el mundo, para de esta manera, interceder con aquellos otros que están solicitando la incorporación a la Santa Sede en el Exilio.




Dado en la Santa Sede en el Exilio,
11 de diciembre del año MMX.

Alejandro IX.