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domingo, 30 de octubre de 2016

Sesión VII del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión VII del Concilio Ecuménico de Villa María


Los Reverendos Padres reunidos en el Espíritu Santo, convocados por Su Santidad Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios han oído en el día de hoy la exposición que hiciera Su Excelencia Reverendísima Cardenal Michael de la Compasión, Prefecto de la Sagrada Congregación para la Disciplina de los Sacramentos. En su exposición presentó el proyecto de reforma litúrgica que se debe publicar bajo el título de Libro de Uso Litúrgico General y que será obligatoria para toda la Iglesia de Tradición Latina.
Luego de escuchar detenidamente, todos los Padres Conciliares han solicitado se levante la sesión a fin de poder formular las preguntas que fueran pertinentes para que no queden dudas de la ortodoxia y el apego de todo el uso litúrgico.
El Santo Padre, luego de pedir que todos los presentes se unieran en oración, levantó la sesión y convocó a los padres conciliares para el día 6 de noviembre.

Dado en Villa María,
a los 30 días del mes de octubre del año 2016 de la Gracia.

domingo, 23 de octubre de 2016

Sesión VI del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión VI del Concilio Ecuménico de Villa María


El Santo Concilio, reunido en el Espíritu Santo, convocados por el Papa Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios, ha procedido a oír a Su Santidad quien, por sí mismo dio la siguiente declaración y pidió que el Concilio Ecuménico votara a favor o en contra de su declaración.

Nos, Alejandro IX, consideramos que ciertos títulos conferidos al Papa a lo largo de los siglos han sido excesivos y han terminado creando caos y confusión en la Iglesia. Por ello y en virtud de Nuestra Autoridad, y considerando que la Iglesia necesita una urgente reforma en todas las ramas de su gobierno, Nosotros hemos decidido que todos los títulos y honores conferidos al Santo Padre sean evaluados críticamente.

Desde ahora en adelante, y sólo si vosotros lo autorizáis, se deberá emplear el título de Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica Remanente, o su equivalente de Patriarca de la Iglesia Católica Apostólica Remanente, o en su forma abreviada de Iglesia Remanente. También el título de Príncipe de los Obispos o Cabeza del Colegio Episcopal podrán ser utilizados, pero se rechazarán todos los honores y títulos que equiparen al Papa con Dios o su divinización.

Aunque reconocemos como históricos los títulos de Obispo de Roma, en el Exilio e incluso el de Vicario de Cristo, no los utilizaremos como oficiales y desaconsejamos su uso, tanto de parte de los fieles, como de los presbíteros, al igual que a nuestros sucesores en el Altísimo Cargo. No hemos de olvidar que no somos privilegiados, sino servidores de todos los hermanos en Cristo. Ningún título es más caro a Nos que el de Hermano en la Fe. Consideramos que el Primado del Sumo Pontífice queda intacto, al igual que los poderes de jurisdicción, pero que esta reforma que estamos llevando adelante requiere una participación más activa de las arquidiócesis y de los obispos en el gobierno de la Iglesia.

Los padres conciliares han oído al Santo Padre Alejandro IX y luego de consultar al Espíritu Santo, han decidido aceptar lo que de la boca del Sumo Pontífice ha salido.

Desde ahora:


  1. Reconocemos al Papa como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica Remanente.
  2. Reconocemos como título oficial y alternativo el de Patriarca de la Iglesia, Príncipe de los Obispos y Cabeza del Colegio Episcopal.
  3. Reconocemos como inspirado por el Señor el que de ahora en adelante, los títulos del Sumo Pontífice sean reducidos, y se priorice ante todo el carácter de servicio para la Santa Iglesia.
Todo esto lo mandamos y lo aceptamos, lo reconocemos y lo promulgamos, unidos en el Espíritu Santo y por nuestra autoridad, como revelado por Dios para el mejor gobierno de su Santa Iglesia.


Dado en Villa María,
23 de octubre del año 2016.

martes, 18 de octubre de 2016

Sesión V del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión V del Concilio Ecuménico de Villa María

Nosotros, los padres conciliares de la Santa Iglesia, reunidos y convocados en el Espíritu Santo, respondiendo al llamado de nuestro hermano en el Episcopado, Príncipe de la Iglesia, Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios, luego de cuidadosa meditación y profunda oración hemos concluido ser necesario para el pueblo de Dios un gobierno claro y evidente, un gobierno que, inspirado en la Escritura sirva para el tiempo presente


  1. Cada cinco años, a partir de la clausura del presente Concilio Ecuménico, se reunirá un nuevo Concilio Ecuménico en una ciudad que deberá ser seleccionada con un año de anticipación.
  2. El Concilio sesionará, salvo resolución posterior del mismo Concilio Ecuménico a puertas cerradas, pero los resultados deberán ser publicados.
  3. Integrarán el Concilio Ecuménico: 
    1. todos los Cardenales de la Iglesia
    2. todos los patriarcas
    3. todos los arzobispos
    4. todos los obispos diocesanos
    5. todos los superiores de distrito de las congregaciones y ordenes religiosas
    6. Las ordenes y congregaciones religiosas votarán a quienes enviarán como delegados
    7. Las archidiósesis a su vez elegirán, vía los laicos, representantes para el Concilio. No podrán elegir más de dos representantes y se hará a simple mayoría de votos. No podrán se electos miembros del clero.
    8. Los sacerdotes de cada arquidiócesis votarán a su vez dos presbíteros para el Concilio.
  4. Cada miembro del Concilio Ecuménico tendrá un voto.
  5. Es función del Concilio Ecuménico:
    1. Oír el estado general de la Iglesia, que dará el Sumo Pontífice en el sermón inaugural.
    2. Oír el estado general de las arquidiócesis.
    3. Votar y reorganizar la constitución de la Iglesia si eso es necesario.
    4. Aprobar y establecer nuevas oficinas u objetivos.
    5. Establecer o rechazar los acuerdos con otras organizaciones que digan adherir a la Verdad.
    6. Analizar y estudiar el desempeño económico y estado financiero de la Iglesia.
    7. Suspender, remover y deponer a cualquier miembro de la Iglesia por adhesión pública a la herejía o cisma.
  6. Las reuniones de los Concilios Ecuménicos cuentan con la asistencia del Espíritu Santo, y cuando el Concilio se reúne en el Espíritu, sus decisiones se deben considerar vinculantes y todos los hijos fieles de la Iglesia deben adherirse a ellas.

El Sumo Pontífice, Alejandro IX agregó la siguiente declaración:

Nos, Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios, por nosotros mismos declaramos que siempre hemos de adherir a las decisiones del Concilio Ecuménico y que confiamos con fe viva y verdadera que el Señor Jesucristo no dejará que el Concilio Ecuménico pueda caer ni caiga jamás en el error.

Dado en Villa María,
a los 16 días del mes de octubre del año 2016 de la Gracia.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Sesión IV del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión IV del Concilio Ecuménico de Villa María
De la Creación


Nosotros, los padres conciliares reunidos en el Espíritu Santo, convocados por Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios declaramos, votamos y afirmamos que:


  1. Es de fe que el mismo Dios, Uno y Trino, creó todas las cosas, sin intermediación ni ayuda de nadie, ni de otro ser. Creemos además que el Dios Creador es el Verbo, el Hijo, y que ese mismo Hijo luego se encarnó para redimirnos.
  2. Creemos que antes de todas las cosas creó Dios la Divinísima Alma de Cristo, la cual estuvo unida al Verbo Divino.
  3. Creemos también con fe verdadera que inmediatamente después creó el Alma de María. Luego creó a los Ángeles, siendo el primero de ellos Lucifer. Un tercio de los ángeles pecaron y se unieron a la rebelión de Lucifer, y con él fueron arrojados del cielo al infierno.
  4. Creemos que luego de esto, Dios realizó la obra de creación en seis días literales y descansó en el séptimo día, el cual santificó.
  5. Creemos además que Dios creó al hombre primero, que lo creó del polvo del jardín del Edén. De el hombre tomó materia y formó a la mujer y los creó hombre y mujer. Por lo tanto, rechazamos absolutamente la práctica de la homosexualidad o la unión entre personas del mismo sexo. La rechazamos y condenamos siguiendo la Escritura y la prohibimos como siempre se prohibió en el Pueblo de Dios.
  6. Todo esto lo hemos votado, lo hemos decidido y lo hemos aceptado como verdades de fe que deben ser creídas y mantenidas por nosotros, por nuestros fieles.


Cerramos esta sesión y proponemos, con aprobación del Santo Padre Alejandro IX, la V Sesión para el día 26 de septiembre del año de Nuestro Señor Jesucristo MMXVI.


domingo, 18 de septiembre de 2016

Sesión III del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión III del Concilio Ecuménico de Villa María
De las fuentes de la Revelación


Nosotros, los padres conciliares reunidos en el Espíritu Santo, convocados por Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios declaramos, votamos y afirmamos ser nuestra principal creencia que la Biblia, la Santa Palabra de Dios es nuestro credo principal y que todas nuestras creencias y tradiciones deben estar basadas y sostenidas en la Santa Palabra de Dios.

Creemos en todo que la Palabra de Dios es infalible, que no contiene ningún erro en materia de fe, costumbre o cualquier forma de conocimiento. Creemos que debemos sostener la Palabra de Dios y que la Biblia debe ser leída, creída y estudiada en la Iglesia Católica Remanente.

También creemos que la Sagrada Tradición debe ser guardada y mantenida, y que ella está compuesta de todas las enseñanzas de época apostólica, conservadas y practicadas por la Iglesia.

Finalmente, declaramos también que creemos que el Espíritu Santo ha otorgado el don profético en nuestros días y que eso ha sido dado a Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios, como ayuda en el ministerio de pastorear la Iglesia Católica Remanente. Creemos que ese don es llamado con propiedad "don de profecía" y que toda la enseñanza del don de profecía es concordante con la Biblia y la Tradición, y que en nada puede apartarse de ella.


Aprobada y votado el documento precedente, se levanta sesión y se coloca como nueva fecha el día lunes 19 de octubre.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Sesión II del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión II del Concilio Ecuménico de Villa María
Del orden que debe seguirse en el Concilio


La Santa Iglesia Católica Apostólica Remanente, convocada por Su Santidad Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios, en Villa María, acuerda:


  1. El Santo Concilio se reunirá siempre en presencia del Santo Padre.
  2. Todas las desiciones del Concilio deberán ser aprobadas por mayoría absoluta, es decir, deberán contar con la aprobación de los dos tercios de los presentes
  3. Sólo pueden votar los padres presentes. Aquellos que no están presentes, pero que han dado su voto en dimosoria, pueden ser oídos y su voluntad ser conocida, pero no contarán al momento de tomarse las desiciones finales.
  4. Los sacerdotes y obispos que fueron invitados, pero que no están en comunión con la Santa Sede pueden oír las sesiones y si son autorizados por el Santo Padre y por mayoría simple, participar en los debates, pero no pueden votar en ninguna de ellas
  5. Una Sesión especial debe ser mantenida a fin de llamar a la Iglesia a aquellos que han salido de ella.
  6. El Concilio debe tratar en sesiones sucesivas las cuestiones de fe y de disciplina.
  7. El Concilio debe garantizar la unidad disciplinaria de la Iglesia Católica Remanente.
  8. El Concilio debe garantizar la unidad litúrgica.
  9. El Concilio Ecuménico debe promulgar una profesión de fe católica que resuma los puntos de nuestra fe.


Luego de haberse aprobado el reglamento en la II Sesión, el Santo Padre levantó la sesión y convocó a los Padres Conciliares para el día 17 de septiembre del año 2016 de la Gracia.


jueves, 8 de septiembre de 2016

Sermón de apertura del Concilio Ecuménico de Villa María

SERMÓN DE SS ALEJANDRO IX
EN LA APERTURA AL CONCILIO ECUMÉNICO DE VILLA MARÍA

Queridos hermanos
¡La Paz del Señor Jesucristo esté ahora y siempre con todos vosotros!

Es para mi un gran honor el dar apertura a este Sacrosanto Concilio Ecuménico, aquí en la Santa Sede en el Exilio. En este lugar tan especial y tan querido por todos nosotros: sacerdotes, obispos, patriarcas, teólogos, seglares y hermanos religiosos se han llegado desde lugares muy distantes para estar aquí, este día y los siguientes y así, congregados en el Espíritu Santo, poder dar voz a la Iglesia Católica Remanente en este tiempo de Tribulación y Angustia.

Como bien sabéis, este Concilio es la expresión del deseo y de las oraciones de muchos de los legítimos pastores dela Iglesia. Lo más importante, es que es el fruto de la paciencia de los fieles en contra de los arrebatos de aquellos que deseaban hacer todo a su propio tiempo y no al tiempo de Dios.

Todos nosotros tenemos el privilegio de ser hoy testigos de la lluvia tardía de la que habla la Escritura y de la que profetizaron tantos santos hombres de Dios. Hoy, el Señor ha puesto el inicio de un nuevo tiempo en la Iglesia Militante, que pasará pronto a ser la Triunfante.

Algunos de ustedes me dirá “¿Cómo es que el Santo Padre parece tan feliz ante un futuro que, a corto plazo se ve tan negro?”. Nuestra respuesta es clara: El futuro cercano es malo desde el punto de vista humano, pero tanto el cercano como el lejano es bueno en términos celestiales. Sabemos que Cristo triunfará y con él triunfará su Iglesia, que somos nosotros.

Este Santo Concilio se ha reunido, por el pedido de todos ustedes y porque Nos hemos llegado al convencimiento de que la Iglesia está preparada para tratar todos los temas que serán capitales de aquí al futuro. Estamos preparados para que el Espíritu Santo haga manifiesta la Verdad Presente.
Por eso, hermanos, en virtud de que los temas que hemos de tratar son urgentes, es que he convocado a todos ustedes para el día sábado 10 de septiembre para la Segunda Sesión del Sacrosanto Concilio Ecuménico de Villa María.

El Señor derrame su bendición sobre todos nosotros y nos de la fuerza para llevar adelante esta comisión.


miércoles, 22 de junio de 2016

Convocatoria al Concilio Ecuménico de Villa María

Bula Convocatoria del Sagrado Concilio

Ecuménico de Villa María


ALEJANDRO, OBISPO, siervo de los siervos de Dios: para perpetua memoria
A todos nuestros hermanos en paz y comunión con la Santa Sede Apostólica en el Exilio

La Iglesia de Dios, a lo largo de su historia, convocó por medio del Príncipe de los Apóstoles, a Concilios Ecuménicos, a fin de tratar temas puntuales y purificar a la Iglesia, extirpando las herejías y señalando los errores puntuales que el Enemigo de la Salvación de los Hombres quería introducir en la Barca de la Salvación.

Por eso mismo, la Iglesia Católica Apostólica Remanente, la Iglesia en el Exilio, desde el momento mismo en el cual fue levantada por Dios, respondiendo al llamado de salir de Babilonia, tuvo como uno de sus objetivos la llamada de los legítimos pastores para definir nuestra fe de manera sistemática y así poder dejar en claro para todos los hombres de buena voluntad, pero muy especialmente para nuestros fieles, en qué se diferencia la Iglesia de Dios de la Iglesia de Satanás, Babilonia, la Gran Ramera.

Este deseo, fue expresado por el nuestro querido y amado predecesor, San León XIV, quien convocó a una reunión conciliar en la que fuera residencia apostólica en la Ciudad de Moreno. Dicha asamblea conciliar, dio grandes frutos que no pudieron ser reconocidos de manera inmediata: por un lado, permitió que la Iglesia reconociera fácilmente a los agentes de Satanás que se infiltraron en ella para intentar hacer fracasar el plan de Dios. En dicha reunión, se tomaron grandes decisiones que, con la muerte del Papa San León XIV y el intento de usurpación por parte de los satanistas y modernistas, no pudieron ser puestas en práctica.

Nos, que por aquel entonces participamos de forma activa en el Concilio y denunciamos la heterodoxia de algunos elementos, ni bien fuimos elevados al Sumo Pontificado, suspendimos de manera progresiva todas y cada una de las decisiones de la Magna Asamblea, y terminamos, finalmente, ordenando que los documentos, que no habían sido promulgados y reglamentados, fueran derogados y prohibimos a todos los fieles y clérigos, cualesquier apelación al Concilio Inconcluso de Moreno, que además, ordenamos fuera borrado del catálogo de los Concilios Ecuménicos.

No obstante estos antecedentes, y las graves tormentas que la Iglesia Verdadera viene sufriendo desde la Restauración del Pontificado, y considerando que se han cumplido ya diez años desde aquel histórico acontecimiento, nos hemos decidido:

PRIMERO: Convocar a todos los Cardenales, Obispos, Vicarios Episcopales, Superiores y Priores, así como a teólogos y expertos a un Concilio Ecuménico en Villa María, Santa Sede en el Exilio.
SEGUNDO: Ordenar que las Sagradas Congregaciones de la Curia cesen dentro de cinco días de promulgado esta bula, cualesquiera de sus negocios ordinarios y que se pongan a trabajar de inmediato, en la redacción de los esquemas que Nos hemos remitido con fecha del 9 de junio del año del Señor 2016.
TERCERO: Establecer que la Primera Sesión del Concilio Ecuménico de Villa María se realice el día 8 de septiembre del Año 2016 de Nuestro Señor, festividad de la Natividad de la Santísima Virgen María.
CUARTO: Convóquese a todos aquellos que se han separado de la Iglesia Católica desde el día 25 de marzo del año 2006 de la Gracia, a fin de que, siendo oídos y resueltos los puntos de disputa, puedan volver al Seno de la Iglesia Verdadera.
QUINTO: Trátense además aquellos temas que han sido anunciados como urgentes en todos los Sínodos que la Iglesia ha celebrado desde la Restauración del Pontificado, y todas aquellas otras cosas urgentes, en materia de fe y disciplina, que los obispos han considerado oportunas para la Iglesia Católica Remanente.

Todo esto lo mandamos y decretamos Nos, Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios, por nuestra Apostólica Autoridad.


Dado en Villa María, Santa Sede en el Exilio,
A los 20 días del mes de Junio del año MMXVI de la Gracia
VIII de Nuestro Pontificado

X de la Restauración del Papado