ÚNICO sitio web oficial de la Santa Sede en el Exilio, de Su Santidad el Papa Alejandro IX, en Argentina.

domingo, 7 de julio de 2013

Ave María N° 6

Queridos hermanos,

Hoy cerramos la segunda semana del Sínodo de Villa María. Quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones sobre ésta reunión y mis perspectivas sobre el futuro inmediato.
En primer lugar los obispos han respondido muy bien a la convocatoria. Ellos han traído sus propias propuestas y están siendo discutidas junto con las que la Comisión Extraordinaria les entregó ni bien arribaron al país. ¿Qué es la Comisión? Es como llamamos a un grupo de Cardenales con una amplia experiencia pastoral y que han puntuado que cosas tenemos que discutir y tratar.

  1. ¿Qué pasa con la designación de los obispos?
  2. ¿Qué pasa con la multiplicación de ritos y congregaciones con ritos propios en la Iglesia?
  3. ¿Qué ocurre con las Iglesias Orientales de Derecho Propio?
  4. ¿La Curia está preparada para afrontar los desafíos del Mundo?
  5. ¿Qué piensan y sienten los fieles sobre lo que pasa en la Santa Sede?
  6. ¿A qué se debe la defección de algunos clerigos y de comunidades enteras?
  7. ¿Qué causó, o mejor, que propició y permitió la apostasía y cisma de Dimitry Vladeci Pereira Sarmento, el depuesto y hereje Makarios de Menelik?
  8. ¿Qué pasa con la educación de nuestros seminaristas? ¿Cómo podemos formar a más y mejores sacerdotes?
  9. ¿Qué pasa con los grupos de fieles que no tienen sacerdotes?


Como pueden ver, son muchos los temas a tratar, pero son necesarios. Especialmente ahora tras la Apostasía de Dimitry Vladeci Pereira Sarmento, ya que tenemos que enocntrar la manera de evitar que ésto vuelva a ocurrir. Las profecías nos relatan que el Padre del Anticristo será un Obispo. ¡Un obispo! Sí carísimos hermanos, estamos viendo los signos del Apocalipsis: vemos la Gran Apostasía, la Abominación de la Desolación, vemos a la Bestia. Tenemos que estar preparados y para ello, la Santa Iglesia convoca a sus obispos a la Santa Sede.

Recen por los obispos, recen por todos nosotros, porque el tiempo se acerca.
Con mi bendición apostólica,
Alejandro IX