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lunes, 5 de abril de 2010

Bendición Urbi et Orbie del Papa Alejandro IX

Queridos hermanos y hermanas,

¡Cristo resució! ¡En Verdad Resucitó! Así dicen los Católicos Orientales y hoy, queremos manifiestar la unidad de la alegría de la Iglesia unida, en una sola fe, un solo bautismo y un solo pastor, el Papa, con estas palabras que son tradición entre los hermanos de Oriente: ¡Cristo Resucitó! ¡En Verdad Resucitó!
Con el Señor Resucitado, nos elevamos hacia una vida más alta y substancial. Nuestro corazón se ilumina por el estallido triunfante de la vida eterna que nos ha sido ofrecida por nuestro Redentor y Salvador resucitado. De la misma manera que en el Génesis misterios, el Verbo de Dios ha hecho nacer el mundo y le ha insuflado vida, también el poder divido ha hecho resucitar de los muertos al Hijo de Dios, Jesucristo. Este gran acontecimiento es misterioso como la creación del mundo, prodigioso y sublime como el verdadero canto de alegría que ha estallado por encima de toda la creación divina.
Aún hoy resuenan aquellas palabras: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?No está aquí, ha resucitado. (Lucas 24, 5-6)

Aquellas Santas Mujeres Estas mujeres atemorizadas han sido las primeras, en aquel jardín donde se encontraba la tumba, en conocer un contacto alegre con el Señor Resucitado. Él les dijo que se volvieran a Galilea para informar a los discípulos y transmitirles la alegre nueva de que les volvería a encontrar (Mc 16, 7). Y así fue... y el Señor Resucitado prometió a sus Discipulos custodiar la Iglesia hasta el fin de los tiempos... y así es. La Iglesia somos nosotros, somos los verdaderos católicos reunidos y congregados bajo el Espíritu Santo. ¿Podéis Apreciar este misterio? Hace unos días celebramos el IV Aniversario de la Restauración del Pontificado, aquellos obispos que se reunieron en la Ciudad de Luján fueron como los Apostoles: fueron a Galilea para encontrarse con el Señor... y el Señor nos dió el Espíritu, y por el Espíritu, Guiados por el Espíritu Santo se eligió a un Nuevo Pontífice para la Santa, Católica y Apostólica Romana Iglesia.
¿Cuantas cosas han pasado en estos años desde la restauración del Solio Pontificio que Nos, Indigno Siervo de los Siervos de Dios, portamos? Cuantos temores invadieron a algunos... `pero no hemos de temer, porque como en aquella primera tarde Pascua, cuando el Señor Resucitado ha aparecido por primera vez a sus discípulos asustados y desesperados, saludándolos con estas palabras de ánimo: “La paz con vosotros” (Jn 20,19).
Ese 24 de Marzo, Caros Hermanos es la fecha de la Resurrección del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Santa Iglesia Católica... él la Resucitó. Hoy, solo unos pocos días después celebramos la Pascua. Aquel 24 el Señor devolvio a su Iglesia la Vida despertandola del sopor...
Roguemos al Señor Resucitado para que resucite en nosotros la figura de la naturaleza humana original que hoy es sesgada, enmascarada y desfigurada por innombrables vicios. Roguemos para que en nosotros todos reconozcan a un hombre iluminado por su Vida eterna, sea rico o pobre, o sea su posición social grande o pequeña. Nuestra época actual está enfrentada a una crisis material, pero la crisis moral es aún más visible. Nos alegraremos si alguien, mirando a cualquiera de nosotros, sea capaz de decir: “Aquí tenéis al hombre” de manera que cada persona, amigo o enemigo, juez o procurador, pueda reconocer en cada uno de nosotros un hombre auténtico y verdadero... un Católico.
Carísimos Hermanos, como Vuestro Santo Padre os Doy mi bendición y repito con todos ustedes:

CRISTO RESUCITÓ
EN VERDAD RESUCITÓ