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lunes, 7 de noviembre de 2016

Sesión VIII del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión VIII
Concilio Ecuménico de Villa María


Los Reverendos Padres reunidos en el Espíritu Santo, convocados por Su Santidad Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios se han reunido a fin de escuchar los argumentos a favor y en contra del Libro de Uso Litúrgico General para la Iglesia Latina.

El Sagrado Concilio Ecuménico ha resuelto:

Aprobar el proyecto de Libro de Uso Litúrgico General para la Iglesia Latina
Aprobar, punto por punto el Rito de la Misa, con las modificaciones propuestas a las rúbricas.
Introducir de manera paulatina el Libro de Uso Litúrgico, desde el día 8 de marzo del año 2017 de la Gracia al 6 de enero del año 2018, cuando pasará a ser la Liturgia Normativa de la Iglesia.
Estudiar y proponer de qué manera las Iglesias de Rito Oriental en paz y comunión con la Santa Sede procederán a adaptar a sus usos particulares del Libro de Uso Litúrgico General.
Aprobar el proyecto de unificación de vestimentas litúrgicas, que acompaña al anexo del Libro de Uso Litúrgico General.
Aprobar el Rito de Bautismo, previsto en el Libro de Uso Litúrgico General.
Aprobar el Rito de Confirmación, previsto en el Libro de Uso Litúrgico General
Aprobar el Rito de Matrimonio Solemne previsto en el Libro de Uso Litúrgico General
Aprobar el Rito de Extrema Unción, previsto en el Libro de Uso Litúrgico General
Aprobar el Rito de Sagradas Ordenes, previsto en el Libro de Uso Litúrgico General
Aprobar el Rito de Confesión y Absolución previsto en el Libro de Uso Litúrgico General

Todo esto fue mandado por el Sacrosanto Concilio y contó con la aprobación general y absoluta de los Reverendos Padres Conciliares.

Su Santidad Alejandro IX, luego de confirmar la unanimidad de las desiciones, propuso levantar las sesiones del Concilio y que el mismo se reuniera el 24 de marzo del Año 2017, en coincidencia con el XI Aniversario de la Restauración del Pontificado en la Iglesia Remanente.


Dado en la Catedral Mayor de Villa María
A los 6 días del mes de noviembre del año 2016 de la Gracia

domingo, 30 de octubre de 2016

Sesión VII del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión VII del Concilio Ecuménico de Villa María


Los Reverendos Padres reunidos en el Espíritu Santo, convocados por Su Santidad Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios han oído en el día de hoy la exposición que hiciera Su Excelencia Reverendísima Cardenal Michael de la Compasión, Prefecto de la Sagrada Congregación para la Disciplina de los Sacramentos. En su exposición presentó el proyecto de reforma litúrgica que se debe publicar bajo el título de Libro de Uso Litúrgico General y que será obligatoria para toda la Iglesia de Tradición Latina.
Luego de escuchar detenidamente, todos los Padres Conciliares han solicitado se levante la sesión a fin de poder formular las preguntas que fueran pertinentes para que no queden dudas de la ortodoxia y el apego de todo el uso litúrgico.
El Santo Padre, luego de pedir que todos los presentes se unieran en oración, levantó la sesión y convocó a los padres conciliares para el día 6 de noviembre.

Dado en Villa María,
a los 30 días del mes de octubre del año 2016 de la Gracia.

domingo, 23 de octubre de 2016

Sesión VI del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión VI del Concilio Ecuménico de Villa María


El Santo Concilio, reunido en el Espíritu Santo, convocados por el Papa Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios, ha procedido a oír a Su Santidad quien, por sí mismo dio la siguiente declaración y pidió que el Concilio Ecuménico votara a favor o en contra de su declaración.

Nos, Alejandro IX, consideramos que ciertos títulos conferidos al Papa a lo largo de los siglos han sido excesivos y han terminado creando caos y confusión en la Iglesia. Por ello y en virtud de Nuestra Autoridad, y considerando que la Iglesia necesita una urgente reforma en todas las ramas de su gobierno, Nosotros hemos decidido que todos los títulos y honores conferidos al Santo Padre sean evaluados críticamente.

Desde ahora en adelante, y sólo si vosotros lo autorizáis, se deberá emplear el título de Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica Remanente, o su equivalente de Patriarca de la Iglesia Católica Apostólica Remanente, o en su forma abreviada de Iglesia Remanente. También el título de Príncipe de los Obispos o Cabeza del Colegio Episcopal podrán ser utilizados, pero se rechazarán todos los honores y títulos que equiparen al Papa con Dios o su divinización.

Aunque reconocemos como históricos los títulos de Obispo de Roma, en el Exilio e incluso el de Vicario de Cristo, no los utilizaremos como oficiales y desaconsejamos su uso, tanto de parte de los fieles, como de los presbíteros, al igual que a nuestros sucesores en el Altísimo Cargo. No hemos de olvidar que no somos privilegiados, sino servidores de todos los hermanos en Cristo. Ningún título es más caro a Nos que el de Hermano en la Fe. Consideramos que el Primado del Sumo Pontífice queda intacto, al igual que los poderes de jurisdicción, pero que esta reforma que estamos llevando adelante requiere una participación más activa de las arquidiócesis y de los obispos en el gobierno de la Iglesia.

Los padres conciliares han oído al Santo Padre Alejandro IX y luego de consultar al Espíritu Santo, han decidido aceptar lo que de la boca del Sumo Pontífice ha salido.

Desde ahora:


  1. Reconocemos al Papa como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica Remanente.
  2. Reconocemos como título oficial y alternativo el de Patriarca de la Iglesia, Príncipe de los Obispos y Cabeza del Colegio Episcopal.
  3. Reconocemos como inspirado por el Señor el que de ahora en adelante, los títulos del Sumo Pontífice sean reducidos, y se priorice ante todo el carácter de servicio para la Santa Iglesia.
Todo esto lo mandamos y lo aceptamos, lo reconocemos y lo promulgamos, unidos en el Espíritu Santo y por nuestra autoridad, como revelado por Dios para el mejor gobierno de su Santa Iglesia.


Dado en Villa María,
23 de octubre del año 2016.

martes, 18 de octubre de 2016

Sesión V del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión V del Concilio Ecuménico de Villa María

Nosotros, los padres conciliares de la Santa Iglesia, reunidos y convocados en el Espíritu Santo, respondiendo al llamado de nuestro hermano en el Episcopado, Príncipe de la Iglesia, Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios, luego de cuidadosa meditación y profunda oración hemos concluido ser necesario para el pueblo de Dios un gobierno claro y evidente, un gobierno que, inspirado en la Escritura sirva para el tiempo presente


  1. Cada cinco años, a partir de la clausura del presente Concilio Ecuménico, se reunirá un nuevo Concilio Ecuménico en una ciudad que deberá ser seleccionada con un año de anticipación.
  2. El Concilio sesionará, salvo resolución posterior del mismo Concilio Ecuménico a puertas cerradas, pero los resultados deberán ser publicados.
  3. Integrarán el Concilio Ecuménico: 
    1. todos los Cardenales de la Iglesia
    2. todos los patriarcas
    3. todos los arzobispos
    4. todos los obispos diocesanos
    5. todos los superiores de distrito de las congregaciones y ordenes religiosas
    6. Las ordenes y congregaciones religiosas votarán a quienes enviarán como delegados
    7. Las archidiósesis a su vez elegirán, vía los laicos, representantes para el Concilio. No podrán elegir más de dos representantes y se hará a simple mayoría de votos. No podrán se electos miembros del clero.
    8. Los sacerdotes de cada arquidiócesis votarán a su vez dos presbíteros para el Concilio.
  4. Cada miembro del Concilio Ecuménico tendrá un voto.
  5. Es función del Concilio Ecuménico:
    1. Oír el estado general de la Iglesia, que dará el Sumo Pontífice en el sermón inaugural.
    2. Oír el estado general de las arquidiócesis.
    3. Votar y reorganizar la constitución de la Iglesia si eso es necesario.
    4. Aprobar y establecer nuevas oficinas u objetivos.
    5. Establecer o rechazar los acuerdos con otras organizaciones que digan adherir a la Verdad.
    6. Analizar y estudiar el desempeño económico y estado financiero de la Iglesia.
    7. Suspender, remover y deponer a cualquier miembro de la Iglesia por adhesión pública a la herejía o cisma.
  6. Las reuniones de los Concilios Ecuménicos cuentan con la asistencia del Espíritu Santo, y cuando el Concilio se reúne en el Espíritu, sus decisiones se deben considerar vinculantes y todos los hijos fieles de la Iglesia deben adherirse a ellas.

El Sumo Pontífice, Alejandro IX agregó la siguiente declaración:

Nos, Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios, por nosotros mismos declaramos que siempre hemos de adherir a las decisiones del Concilio Ecuménico y que confiamos con fe viva y verdadera que el Señor Jesucristo no dejará que el Concilio Ecuménico pueda caer ni caiga jamás en el error.

Dado en Villa María,
a los 16 días del mes de octubre del año 2016 de la Gracia.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Sesión IV del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión IV del Concilio Ecuménico de Villa María
De la Creación


Nosotros, los padres conciliares reunidos en el Espíritu Santo, convocados por Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios declaramos, votamos y afirmamos que:


  1. Es de fe que el mismo Dios, Uno y Trino, creó todas las cosas, sin intermediación ni ayuda de nadie, ni de otro ser. Creemos además que el Dios Creador es el Verbo, el Hijo, y que ese mismo Hijo luego se encarnó para redimirnos.
  2. Creemos que antes de todas las cosas creó Dios la Divinísima Alma de Cristo, la cual estuvo unida al Verbo Divino.
  3. Creemos también con fe verdadera que inmediatamente después creó el Alma de María. Luego creó a los Ángeles, siendo el primero de ellos Lucifer. Un tercio de los ángeles pecaron y se unieron a la rebelión de Lucifer, y con él fueron arrojados del cielo al infierno.
  4. Creemos que luego de esto, Dios realizó la obra de creación en seis días literales y descansó en el séptimo día, el cual santificó.
  5. Creemos además que Dios creó al hombre primero, que lo creó del polvo del jardín del Edén. De el hombre tomó materia y formó a la mujer y los creó hombre y mujer. Por lo tanto, rechazamos absolutamente la práctica de la homosexualidad o la unión entre personas del mismo sexo. La rechazamos y condenamos siguiendo la Escritura y la prohibimos como siempre se prohibió en el Pueblo de Dios.
  6. Todo esto lo hemos votado, lo hemos decidido y lo hemos aceptado como verdades de fe que deben ser creídas y mantenidas por nosotros, por nuestros fieles.


Cerramos esta sesión y proponemos, con aprobación del Santo Padre Alejandro IX, la V Sesión para el día 26 de septiembre del año de Nuestro Señor Jesucristo MMXVI.


domingo, 18 de septiembre de 2016

Sesión III del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión III del Concilio Ecuménico de Villa María
De las fuentes de la Revelación


Nosotros, los padres conciliares reunidos en el Espíritu Santo, convocados por Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios declaramos, votamos y afirmamos ser nuestra principal creencia que la Biblia, la Santa Palabra de Dios es nuestro credo principal y que todas nuestras creencias y tradiciones deben estar basadas y sostenidas en la Santa Palabra de Dios.

Creemos en todo que la Palabra de Dios es infalible, que no contiene ningún erro en materia de fe, costumbre o cualquier forma de conocimiento. Creemos que debemos sostener la Palabra de Dios y que la Biblia debe ser leída, creída y estudiada en la Iglesia Católica Remanente.

También creemos que la Sagrada Tradición debe ser guardada y mantenida, y que ella está compuesta de todas las enseñanzas de época apostólica, conservadas y practicadas por la Iglesia.

Finalmente, declaramos también que creemos que el Espíritu Santo ha otorgado el don profético en nuestros días y que eso ha sido dado a Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios, como ayuda en el ministerio de pastorear la Iglesia Católica Remanente. Creemos que ese don es llamado con propiedad "don de profecía" y que toda la enseñanza del don de profecía es concordante con la Biblia y la Tradición, y que en nada puede apartarse de ella.


Aprobada y votado el documento precedente, se levanta sesión y se coloca como nueva fecha el día lunes 19 de octubre.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Sesión II del Concilio Ecuménico de Villa María

Sesión II del Concilio Ecuménico de Villa María
Del orden que debe seguirse en el Concilio


La Santa Iglesia Católica Apostólica Remanente, convocada por Su Santidad Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios, en Villa María, acuerda:


  1. El Santo Concilio se reunirá siempre en presencia del Santo Padre.
  2. Todas las desiciones del Concilio deberán ser aprobadas por mayoría absoluta, es decir, deberán contar con la aprobación de los dos tercios de los presentes
  3. Sólo pueden votar los padres presentes. Aquellos que no están presentes, pero que han dado su voto en dimosoria, pueden ser oídos y su voluntad ser conocida, pero no contarán al momento de tomarse las desiciones finales.
  4. Los sacerdotes y obispos que fueron invitados, pero que no están en comunión con la Santa Sede pueden oír las sesiones y si son autorizados por el Santo Padre y por mayoría simple, participar en los debates, pero no pueden votar en ninguna de ellas
  5. Una Sesión especial debe ser mantenida a fin de llamar a la Iglesia a aquellos que han salido de ella.
  6. El Concilio debe tratar en sesiones sucesivas las cuestiones de fe y de disciplina.
  7. El Concilio debe garantizar la unidad disciplinaria de la Iglesia Católica Remanente.
  8. El Concilio debe garantizar la unidad litúrgica.
  9. El Concilio Ecuménico debe promulgar una profesión de fe católica que resuma los puntos de nuestra fe.


Luego de haberse aprobado el reglamento en la II Sesión, el Santo Padre levantó la sesión y convocó a los Padres Conciliares para el día 17 de septiembre del año 2016 de la Gracia.


jueves, 8 de septiembre de 2016

Sermón de apertura del Concilio Ecuménico de Villa María

SERMÓN DE SS ALEJANDRO IX
EN LA APERTURA AL CONCILIO ECUMÉNICO DE VILLA MARÍA

Queridos hermanos
¡La Paz del Señor Jesucristo esté ahora y siempre con todos vosotros!

Es para mi un gran honor el dar apertura a este Sacrosanto Concilio Ecuménico, aquí en la Santa Sede en el Exilio. En este lugar tan especial y tan querido por todos nosotros: sacerdotes, obispos, patriarcas, teólogos, seglares y hermanos religiosos se han llegado desde lugares muy distantes para estar aquí, este día y los siguientes y así, congregados en el Espíritu Santo, poder dar voz a la Iglesia Católica Remanente en este tiempo de Tribulación y Angustia.

Como bien sabéis, este Concilio es la expresión del deseo y de las oraciones de muchos de los legítimos pastores dela Iglesia. Lo más importante, es que es el fruto de la paciencia de los fieles en contra de los arrebatos de aquellos que deseaban hacer todo a su propio tiempo y no al tiempo de Dios.

Todos nosotros tenemos el privilegio de ser hoy testigos de la lluvia tardía de la que habla la Escritura y de la que profetizaron tantos santos hombres de Dios. Hoy, el Señor ha puesto el inicio de un nuevo tiempo en la Iglesia Militante, que pasará pronto a ser la Triunfante.

Algunos de ustedes me dirá “¿Cómo es que el Santo Padre parece tan feliz ante un futuro que, a corto plazo se ve tan negro?”. Nuestra respuesta es clara: El futuro cercano es malo desde el punto de vista humano, pero tanto el cercano como el lejano es bueno en términos celestiales. Sabemos que Cristo triunfará y con él triunfará su Iglesia, que somos nosotros.

Este Santo Concilio se ha reunido, por el pedido de todos ustedes y porque Nos hemos llegado al convencimiento de que la Iglesia está preparada para tratar todos los temas que serán capitales de aquí al futuro. Estamos preparados para que el Espíritu Santo haga manifiesta la Verdad Presente.
Por eso, hermanos, en virtud de que los temas que hemos de tratar son urgentes, es que he convocado a todos ustedes para el día sábado 10 de septiembre para la Segunda Sesión del Sacrosanto Concilio Ecuménico de Villa María.

El Señor derrame su bendición sobre todos nosotros y nos de la fuerza para llevar adelante esta comisión.


miércoles, 22 de junio de 2016

Convocatoria al Concilio Ecuménico de Villa María

Bula Convocatoria del Sagrado Concilio

Ecuménico de Villa María


ALEJANDRO, OBISPO, siervo de los siervos de Dios: para perpetua memoria
A todos nuestros hermanos en paz y comunión con la Santa Sede Apostólica en el Exilio

La Iglesia de Dios, a lo largo de su historia, convocó por medio del Príncipe de los Apóstoles, a Concilios Ecuménicos, a fin de tratar temas puntuales y purificar a la Iglesia, extirpando las herejías y señalando los errores puntuales que el Enemigo de la Salvación de los Hombres quería introducir en la Barca de la Salvación.

Por eso mismo, la Iglesia Católica Apostólica Remanente, la Iglesia en el Exilio, desde el momento mismo en el cual fue levantada por Dios, respondiendo al llamado de salir de Babilonia, tuvo como uno de sus objetivos la llamada de los legítimos pastores para definir nuestra fe de manera sistemática y así poder dejar en claro para todos los hombres de buena voluntad, pero muy especialmente para nuestros fieles, en qué se diferencia la Iglesia de Dios de la Iglesia de Satanás, Babilonia, la Gran Ramera.

Este deseo, fue expresado por el nuestro querido y amado predecesor, San León XIV, quien convocó a una reunión conciliar en la que fuera residencia apostólica en la Ciudad de Moreno. Dicha asamblea conciliar, dio grandes frutos que no pudieron ser reconocidos de manera inmediata: por un lado, permitió que la Iglesia reconociera fácilmente a los agentes de Satanás que se infiltraron en ella para intentar hacer fracasar el plan de Dios. En dicha reunión, se tomaron grandes decisiones que, con la muerte del Papa San León XIV y el intento de usurpación por parte de los satanistas y modernistas, no pudieron ser puestas en práctica.

Nos, que por aquel entonces participamos de forma activa en el Concilio y denunciamos la heterodoxia de algunos elementos, ni bien fuimos elevados al Sumo Pontificado, suspendimos de manera progresiva todas y cada una de las decisiones de la Magna Asamblea, y terminamos, finalmente, ordenando que los documentos, que no habían sido promulgados y reglamentados, fueran derogados y prohibimos a todos los fieles y clérigos, cualesquier apelación al Concilio Inconcluso de Moreno, que además, ordenamos fuera borrado del catálogo de los Concilios Ecuménicos.

No obstante estos antecedentes, y las graves tormentas que la Iglesia Verdadera viene sufriendo desde la Restauración del Pontificado, y considerando que se han cumplido ya diez años desde aquel histórico acontecimiento, nos hemos decidido:

PRIMERO: Convocar a todos los Cardenales, Obispos, Vicarios Episcopales, Superiores y Priores, así como a teólogos y expertos a un Concilio Ecuménico en Villa María, Santa Sede en el Exilio.
SEGUNDO: Ordenar que las Sagradas Congregaciones de la Curia cesen dentro de cinco días de promulgado esta bula, cualesquiera de sus negocios ordinarios y que se pongan a trabajar de inmediato, en la redacción de los esquemas que Nos hemos remitido con fecha del 9 de junio del año del Señor 2016.
TERCERO: Establecer que la Primera Sesión del Concilio Ecuménico de Villa María se realice el día 8 de septiembre del Año 2016 de Nuestro Señor, festividad de la Natividad de la Santísima Virgen María.
CUARTO: Convóquese a todos aquellos que se han separado de la Iglesia Católica desde el día 25 de marzo del año 2006 de la Gracia, a fin de que, siendo oídos y resueltos los puntos de disputa, puedan volver al Seno de la Iglesia Verdadera.
QUINTO: Trátense además aquellos temas que han sido anunciados como urgentes en todos los Sínodos que la Iglesia ha celebrado desde la Restauración del Pontificado, y todas aquellas otras cosas urgentes, en materia de fe y disciplina, que los obispos han considerado oportunas para la Iglesia Católica Remanente.

Todo esto lo mandamos y decretamos Nos, Alejandro IX, Siervo de los Siervos de Dios, por nuestra Apostólica Autoridad.


Dado en Villa María, Santa Sede en el Exilio,
A los 20 días del mes de Junio del año MMXVI de la Gracia
VIII de Nuestro Pontificado

X de la Restauración del Papado



lunes, 1 de febrero de 2016

Sermón por el octavo aniversario de la muerte de San León XIV

Queridos hermanos,

Hoy se cumplen ocho años de la partida a la Gloria Eterna de San León XIV. Hoy es un día de gran congoja para todos los que acompañamos a Su Santidad, de Venerable y Gloriosa Memoria en aquellos años enlos que, primero como hermano lego, luego como sacerdote y obispo luchó por la unidad de la Iglesia. Finalmente, fue elevado al Sumo Pontificado terminando con la vacancia que se prolongó desde la muerte de San Pío XII.

Hoy recordamos al Papa San León XIV. Estamos aquí, reunidos el Sínodo de Mar del Plata. Pensamos ¿Qué hubiera hecho él de no haber partido a los brazos de Dios? ¿Qué decisiones hubiera tomado? ¿Cómo habría podido enfrentar a los peligros que se cernían sobre la Iglesia Católica Remanente en un momento tan particular?

El cisma, la amenaza de un desgarramiento terrible y mayor era evidente. ¿Recuerdan el Concilio de Moreno, cuando sin ninguna autorización, hombres malignos se apoderaron de él y empezaron a promulgar, sin autorización del Santo Padre, enfermo y convaleciente, documentos y documentos?
Dios no permitió que León XIV con su fragil salud tuviera que ver ni vivir aquí, en este mundo, los terribles males que se cernían sobre la Iglesia, por eso lo llevó. León cumplió su misión: ser el primer Papa luego de décadas, ordenar sacerdotes, consagrar obispos, crear cardenales. Preparó el camino para lo que estamos viviendo hoy.

Sabemos y sabemos muy bien, mis queridos hermanos, hoy todos congregados en este sínodo, que él Intercede por Nosotros y por la Iglesia Católica Remanente. Seamos dignos continuadores de su legado.


¡Ave María Purísima!

viernes, 29 de enero de 2016

Resolución Sinodal sobre el cisma y la admisión del clero

Resolución Sinodal Número V
Sobre la el Cisma

Los Reverendos Padres Sinodales, reunidos en el Espíritu Santo, convocados por el Papa Alejandro IX aprobaron, luego de debido debate la siguiente resolución:
La Santa Iglesia siempre admitió en su seno a aquellos hijos que se desviaron de camino y decidieron, por propia culpa separarse de la Santa Madre Iglesia. Tras la restauración de la Sede Apostólica, muchos salieron de la Iglesia a fundar sus propias congregaciones, ordenes o iglesias cismáticas, con resultados funestos para los fieles que cayeron en sus manos, así como para ellos mismos.
Algunos han pedido volver a la Iglesia en su calidad de presbíteros y obispos, tal como eran antes de que optaran por romper con la Iglesia Católica Remanente, en cambio, otros han solicitado ser re-admitidos, teniendo en cuenta el estado que obtuvieron luego de romper con la Iglesia.
De la misma manera, en los últimos años aumentó la cantidad de hombres que, aludiendo estado clerical, han solicitado salir de sus iglesias cismáticas e ingresar a la Iglesia Católica Remanente. Pero esta solicitud, siempre ha exigido la admisión, previo reconocimiento del presbiteriado o del espiscopado.
Hasta el presente, no existió ningún protocolo que se siguiera de manera uniforme, se llegó a reconocer, que el Código de Derecho Canónico no contemplaba de manera clara los procedimientos a seguir, razón por la cual, tras larga deliberación se aprobaron los siguienes cánones:
Primero: Aquellos sacerdotes y obispos de la Iglesia Católica Remanente que fueron al cisma, sólo serán readmitidos según el estatus clerical previo al cisma y no podrán tener oficios públicos en la Iglesia hasta que se les conceda por decreto especial del Santo Padre.
Segundo: Los fieles que rompieran con la Iglesia, y obtuvieran fuera de ella ordenes sagradas, siendo las mismas válidas o inválidas, no podrán ejercerlas dentro de la Iglesia jamás, y serán considerados siempre como simples seglares.
Tercero: Los presbíteros y obispos que al presente no estén en comunión con la Iglesia, pero que pretendan ingresar a ella, serán admitidos únicamente como seglares y nunca según el estado clerical.
Cuarto: Salvo casos muy especiales en los que el Santo Padre considere la posibilidad de que un sacerdote u obispo, proveniente del cisma, sea admitido como clérigo, se realizará, siempre la ordenación sub conditione y el admitido no ejercerá ningún oficio público hasta que el Santo Padre, por decreto especial, lo determine.

Dado en Mar del Plata, Residencia de Verano del Santo Padre Alejandro IX

A los 29 días de enero del año 2016 de Nuestro Señor.

sábado, 23 de enero de 2016

Resolución Sinodal sobre la Liturgia

Resolución Sinodal Número IV
Sobre la Sagrada Liturgia


Los Reverendos Padres Sinodales, reunidos en el Espíritu Santo, por convocatoria del Santo Padre Alejandro IX han presentado las inquietudes respecto a la, todavía, diversidad litúrgica en la Iglesia Católica Remanente.
SER Cardenal Michael de la Compasión, Prefecto de la Sagrada Congregación para la Disciplina de los Sacramentos presentó ante los padres sinodales el plan de unidad y uniformidad litúrgica, el cual comprende las siguientes etapas, que fueron votadas y aprobadas por los padres, estableciendo una reserva, también votada y aprobada.
Primero: A partir del día Domingo de Ramos del año 2016 hasta la promulgación del Libro de Uso Litúrgico General, que remplazará todos los misales, devocionarios y leccionarios que al presente existan, para toda la Iglesia Católica Remanente, en la Iglesia Latina se celebrará únicamente con el Misal aprobado por San Pío X, y en las Orientales, con el rito propio de los uniatos.
Segundo: A partir del día Domingo de Ramos del año 2016 hasta la promulgación del Libro de Uso Litúrgico General, se empleará el Calendario Litúrgico promulgado en la época de San Pío X, para la Iglesia Latina, y el correspondiente a las Iglesias Uniatas para las orientales.
Tercero: Queda prohibido, bajo pena de excomunión, utilizar cualquier rito o uso litúrgico fuera de los aquí establecidos.
Cuarto: Las Iglesias de Rito Oriental en Paz y Comunión con el Papa Alejandro IX mantendrán sus propios Ritos, pero ajustarán su Calendario Litúrgico al del Libro de Uso Litúrgico General.

Dado en Mar del Plata, residencia de verano del Santo Padre Alejandro IX

A los 23 días del mes de Enero del año 2016 de Nuestro Señor

jueves, 21 de enero de 2016

Resolucion sinodal III: Sobre la Sagrada Biblia

Resolución Sinodal Numero III
Sobre las ediciones de la Sagrada Escritura



Los Reverendos Padres Sinodales, convocados por el Santo Padre Alejandro IX, han examinado de manera larga y cuidadosa el presente estado de situación en el que se encuentran los hijos de la Santa Iglesia respecto a las Sagradas Escrituras.
Efectivamente, hoy estamos ante una situación caótica por la cual, cualquiera lee lo que quiere y saca de allí sus propias conclusiones, violando las tradiciones y las interpretaciones propias de la Iglesia, tanto las antiguas como las actuales. Es por esta misma razón, que los muy Reverendos Padres Sinodales, presentaron al Santo Padre Alejandro IX una serie de propuestas.
El Santo Padre analizó cada una de las posibles opciones y finalmente, sometió a votación la siguiente solución:

Primero: La Santa Iglesia Católica Remanente en el Exilio, sostiene que la única versión inspirada de las Sagradas Escrituras con las que cuenta y debe contar la Iglesia Católica Remanente  es la Vulgata Latina de San Jerónimo.
Segundo: Todas las otras versiones fuera de la Vulgata Latina de San Jerónimo no pueden ser utilizadas ni empleadas por los fieles sin poner en riesgo su fe, ni obediencia al magisterio.
Tercero: Esas otras versiones pueden ser utilizadas, pero siempre con cuidado y cuando hubiera discrepancia entre esas versiones y la Vulgata Latina de San Jerónimo, los fieles deben seguir, al igual que los sacerdotes y obispos la Vulgata de San Jerónimo, versión auténtica, infalible e inspirada de las Sagradas Escrituras, transmitidas fielmente por la Iglesia y conservada por la Iglesia Remanente.
Cuarto: Sólo se autorizará a los fieles la posesión de Biblias en lengua vulgar, que cuenten con imprimatur y que reflejen fielmente el sentir de la Iglesia Católica Remanente.
Quinto: En la Santa Misa, los presbíteros deben leer y exponer la lectura del día en la lengua común del lugar, salvo que se trate de Misas conventuales, en cuyo caso la lectura y la homilía se harán en el idioma que el superior considere mejor.
Sexto: Establézcase un Instituto Bíblico con el fin de desarrollar estudios bíblicos para los fieles.


Los Padres Sinodales, reunidos en el Espíritu Santo, aprobaron los cinco primeros puntos y adicionaron el último, que contó con la aprobación del Santo Padre. Finalmente, se realizó una nueva votación y tras correcciones menores, cada uno de los seis puntos se aprobó en general y en particular.

Resolución Sinodal II: simonía y derecho de estola

Resolución sinodal Número II
Sobre la simonía y el derecho de estola


El IV Sínodo de Mar del Plata, convocado por el Santo Padre Alejandro IX, ha estudiado con mucho detenimiento e estado de situación que presentaron los arzobispos, obispos, vicarios apostólicos y episcopales referente a los sufragios que los vivos suelen hacer por los fieles difuntos.
Estos sufragios, que tienen a bien el alcanzar indulgencias por las almas de aquellos que murieron en la esperanza de la Resurrección, y por los cuales la Iglesia ora y siempre ha orado, han sido objeto de mucha confusión en el pasado como en el presente.
Si bien la Iglesia siempre ha visto con ternura y con admiración a los fieles que entregaban donaciones para la celebración de Misas por los difuntos, o que realizaban otro tipo de obras pías, el Santo Padre ha señalado en varios sermones, conferencias y reuniones consistoriales que era de su agrado que los sacerdotes celebrasen esas misas sin solicitar emolumento alguno a los fieles. De la misma manera, en varias diócesis los sacerdotes llegaron a rechazar todo estipendio por Misas de difuntos y por bautismos.
El Santo Padre, luego de haber consultado a los Padres Sinodales y de profunda meditación, propuso ante estos la siguiente resolución:

En la Iglesia Católica Remanente, los sacerdotes no recibirán ningún estipendio que no sea absoluta y totalmente voluntario. Solicitar un estipendio, bajo la escusa de derecho de estola será considerado simonía, y el pesbítero u obispo que así lo hiciere quedará, por el mismo hecho fuera de la Comunión.


Los Padres Sinodales aprobaron por unanimidad la propuesta del Santo Padre.

viernes, 8 de enero de 2016

Documento Sinodal sobre la Formación de los Presbíteros

DOCUMENTO SOBRE LA FORMACIÓN DE LOS PRESBÍTEROS
EN LA IGLESIA CATÓLICA REMANENTE




Promulgado por el Santo Padre Alejandro IX
con la asistencia y recomendación de los 
Cardenales, Arzobispos, Obispos y Sacerdotes
Reunidos en el IV Sínodo de Mar del Plata




Siendo necesaria a formación de sacerdotes, los Padres Sinodales reunidos en la Ciudad de Mar del Plata, en la residencia de verano, en perfecta comunión con el Santo Padre Alejandro IX han dispuesto lo siguiente:

I. Regulación de los planes de estudio.
I.1. Existen actualmente varios centros de formación para los candidatos a las Sagradas Ordenes. Estos centros no tienen un único y mismo contenido de materias de estudio.  A partir de la clausura y promulgación del Sínodo, se deberán estandarizar los planes de estudio, las materias, manuales, etc., que deberán emplear los seminaristas.
I. 2. Se eliminarán todas aquellas asignaturas que no tienen como función específica la formación de los sacerdotes. Los cursos deberán ser intensivos tratando de optimizar los tiempos de estudio y centrándose especialmente en la Celebración de la Misa y la predicación de los sermones.
I. 3 Las materias que deberán enseñarse son las siguientes:
·         Sagradas Escrituras.
·         Liturgia.
·         Latín litúrgico.
·         Magisterio histórico.
·         Teología Sistemática.
·         Historia de la Iglesia.
·         Historia de la Iglesia Remanente.
·         Magisterio Reciente.
·         Homiletica y pastoral.

II. Tiempos de preparación.
II. 1. Dada la importancia de tener nuevos y más eficientes sacerdotes. La Iglesia Católica Remanente no puede permitirse el lujo de demorar demasiado en la formación de los sacerdotes.
II.2. Es por ello que el curso de formación se extenderá por un año y será intensivo. No importa en que momento ingrese el seminarista, siempre se considerará el mes que ingresó como el primer mes del curso, por lo que siempre deben estar prestos los obispos para conferir las ordenes sagradas. El curso se dividirá en tres trimestres.
II.3. Al momento de la admisión y tras el exámen del Rector, el seminarista recibirá la primera tonsura.
II.4. En el primer trimestre el seminarista recibirá la orden de Ostiriario, lector y exorcista. En el segundo trimestre las de acólito y subdiácono. Cada una de estas ordenes se recibirá una por mes y en ceremonias separadas para el mismo seminarista.
II.5. Tras finalizar el primer mes del tercer trimestre, recibirá el seminarista el diaconado. Al finalizar el tercer trimestre recibirá la orden de presbítero.

III. Destino de los sacerdotes
Una vez ordenados, los nuevos sacerdotes serán enviados a las casas que posee la Iglesia en el mundo y vivirán en compañía de otros presbíteros. Estudiando y orando privadamente. Celebrarán la Misa siempre asistidos, durante todo un año.

IV. Promoción al episcopado
Aquellos sacerdotes que tengan como mínimo dos años de ministerio son elegibles para la promoción al episcopado, quedando a criterio del Santo Padre duicha promoción o la reducción del tiempo entre el sacerdocio y el episcopado.

V. Edad para el ingreso al sacerdocio.
1. En tanto que la Iglesia Católica Remanente cuenta con varones muy jóvenes y con vocación sacerdotal, admítase a las sagradas ordenes sólo a quienes hubieran cumplido efectivamente dieciséis años de edad.

Todo esto ha sido puesto por escrito hoy, 8 de enero del año MMXVI del Señor, y colocado ante la vista del Santo Padre Alejandro IX, Felizmente reinante. El Santo Padre, luego de orar y corregir este documento lo leyó al sínodo y tras aprobación unánime, todos los padres sinodales lo firmaron.

Dado en la Residencia Papal de Verano,

en Mar del Plata.

lunes, 4 de enero de 2016

Apertura del IV Sínodo de Mar del Plata

En el día de hoy, el Santo Padre Alejandro IX dirigió sus palabras a los Padres Sinodales reunidos en la Residencia de Verano, en Mar del Plata. Con este acto se realizó la apertura de la cuarta reunión sinodal en dicha ciudad.


Sermón de Apertura del IV Sínodo de Mar del Plata
por el Santo Padre Alejandro IX
Iglesia Católica Remanente en el Exilio


Queridos Padres Sinodales, Cardenales, Arzobispos, Obispos y sacerdotes
Hoy comienza un mes muy importante para nosotros. Tenemos cuatro semanas entre hoy y el día 10 de febrero, Miércoles de Ceniza. En estos días, ustedes se presentan aquí con el objetivo de traer a Nos las realidades de cada porción del Rebaño que les fuera encomendado. Ustedes traen aquí los dolores, los pesares, las penurias y las tribulaciones de nuestros fieles, y por lo tanto, de toda la Iglesia Católica Remanente.
Este es un tiempo de estudio, de oración y de ayuno. Es un periodo en el cual trabajaremos con toda nuestra fuerza y con toda nuestra confianza puesta en Dios. Muchos fieles están orando por nosotros, aquí congregados, para que tomemos las decisiones correctas, para que enmendemos lo que haya que enmendar, corrijamos lo que haya que corregir y podamos continuar con la obra de reforma que iniciamos el mismo día en el que asumimos el Pontificado.
¿Cuáles son los temas que discutiremos? Existen varios, como cada vez que ustedes son convocados aquí, pero esta vez tenemos que centrarnos en:

1. El problema de la formación sacerdotal. Ustedes bien saben lo que nos cuesta formar sacerdotes y la necesidad que tenemos de los mismos. ¿Es acaso posible ordenar más sacerdotes, mayor cantidad por año y al mismo tiempo manetener los estándares educativos que nos propusimos?
2. El problema del financiamiento. Históricamente la Iglesia se mantuvo gracias a las donaciones de sus fieles. En los últimos años, hemos iniciado, de manera experimental, la búsqueda de maneras de financiamiento para las obras de la Iglesia: colegios, granjas, producción e impresión de libros. Necesitamos coordinar todo este trabajo.
3. Liturgia. La liturgia se encuentra, aunque parezca increíble, en un estado caótico. Aún tenemos ordenes y congregaciones religiosas que mantienen sus usos litúrgicos particulares. ¿Tenemos que marchar hacia la unidad litúrgica? Por supuesto, y eso requiere una gran reforma y aplicación de la misma.
4. El fin del cisma. Como todos ustedes saben, existen al presente muchos grupos que se desvincularon a la Iglesia Católica Remanente y que de ella han obtenido sus ordenes sagradas. ¡Tenemos que terminar con esta situación! Precisamente este año, que es el año en el que celebramos el Décimo Aniversario de la Restauración de la Silla de San Pedro, tenemos que llamar a todos los que huyeron al cisma para que vuelvan a la Iglesia Verdadera.

Por esto, queridos hermanos, reunidos en la Unidad de la Iglesia trabajaremos.

El Señor nos de su bendición,

Alexander PP

viernes, 1 de enero de 2016

Anuncio importante

Estimados amigos:

Desde el lunes 4 de enero hasta el martes 2 de febrero nuestra Catedral, así como la Santa Sede en Villa María permanecerá cerrada. 
Los cardenales, arzobispos, obispos y presbíteros se encontrarán durante esos días en la Residencia Apostólica de Verano, en Mar del Plata, reunidos con el Santo Padre Alejandro IX.

El Santo Padre regresará a Villa María el día miércoles 3, para oficiar la Santa Misa.

En las diócesis, las actividades estarán reducidas por la celebración de sínodos locales.


Y nos despedimos hasta entonces,
deseando para todos un un muy feliz año nuevo

Con Nuestra Bendición y en unión con el Papa Alejandro IX


Cardenal Emilio Javier de la Compasión,
Cardenal Secretario de Estado.